Gestión Social Albergue Las Delicias

ALBERGUE LAS DELICIAS

Gestión Social continúa en albergue Las Delicias…

La semana anterior cumplimentamos una visita a los moradores de la Comunidad de Transito (Albergue) “Las Delicias”, ubicada en la barriada de Mantilla, municipio Arroyo Naranjo, zona periférica de La Habana.

Constatamos que la mayoría de sus pobladores están allí porque perdieron sus casas, ya sea por el peligroso deterioro en que se encontraban (con peligro de derrumbe), o como en otros casos porque definitivamente se les derrumbaron. Muchos llegaron con la ideas de permanecer albergados unos pocos años, y ya llevan 20 y más, en espera que les faciliten una vivienda.
Actualmente habitan en condiciones infrahumanas. Hacinados en cubículos que fueron diseñados con una superficie útil quizás para una pareja, y ahora en algunos de estos espacios llegan a convivir hasta 8 personas.

Como si fuese poca la pésima situación de vida de los albergados, los techos son de tejas de asbesto-cemento (denominadas tejas de canelones) que provocan un calor asfixiante, sobre todo los mediodías de verano. Según los moradores, escasea el agua, la que traen en un camión cisterna y depositan en tanques situados a nivel del suelo. Los moradores deben ir a buscar el preciado líquido con depósitos improvisados y cubos.

La cisterna principal de la comunidad está contaminada. Hay obstrucciones albañales. Tanto la comunidad de niños que allí viven (en una cifra considerable), así como la comunidad de mayores, sufren de deficiente salud medio-ambiental.

Cuando nos presentamos en el albergue Las Delicias fue con el ánimo y la intención de colaborar en la medida de nuestras posibilidades con la difusión de los padecimientos que padecen los moradores, buscando la ayuda internacional para intentar mitigar esos problemas.

Conversamos con varios residentes. Algunos brindaron sus relatos a petición de anonimato. Otros hasta accedieron a dejarse filmar en un video. Otros eran víctimas de aprensión, pues habían sido alertados en cuanto a que debían negarse a cualquier tipo de comunicación con nosotros, y prefirieron abstenerse de  comentar.

Con nuestras esperanzas al hombro, el lunes 29 de junio, nos presentamos en varias instituciones gubernamentales del gobierno municipal en el municipio Arroyo Naranjo, dando así continuidad a la gestión social en la que nos comprometimos y que ya relatamos en párrafos anteriores.

Nos presentamos en la oficina del Partido Comunista de ese municipio. Preguntamos por la persona que atiende Las Delicias, nombrada Belkis. No se encontraba y nos atendió Dalia, jefa del departamento de Atención a la Población. Le informamos nuestra intención de querer colaborar con los habitantes de Las Delicias. Dejamos nuestra propuesta, nos registró los datos personales, y la solicitud de entrevistarnos con el primer secretario municipal de la máxima organización partidista.

Luego visitamos el Gobierno Municipal de Arroyo Naranjo. Nos dijeron que el Presidente del Gobierno se encontraba accidentado, y el vicepresidente no se hallaba en ese momento.

Fuimos remitidos al departamento de Atención a la Población del Gobierno, donde nos atendió su jefa, con rostro hosco. Le explicamos que, a la inversa de la mayoría de los que van allí en busca ayuda gubernamental, nosotros íbamos a ofrecer la nuestra, proposición que al parecer desconcierta mucho a los funcionarios. Nos dijo que son los moradores de Las Delicias los culpables de que vivan como viven. “Porque crían clárias (pez gato) en la cisterna, no cuidan los inmuebles y quieren que el gobierno les solucione todos sus problemas”.

Señalamos que ellos obran como cualquier persona con un estatus económico por debajo de los límites de la pobreza (en la miseria), y que es imposible pedirles que se comporten de manera normal, cuando en una familia, en una misma cama, duermen dos primos adolescentes y un niño hermano de uno de los dos, en  el lecho de al lado duermen dos hermanas con un hombre pareja de una de las dos hermanas, y dos niños más en otra cama personal, y no queda espacio para más. Son condiciones infrahumanas donde el comportamiento también se deteriora. Al país en su conjunto no lo beneficia que este estado de detrimento habitacional y social se mantenga y hasta aumente.  La educación y medicina gratuitas proclamadas por el Estado se ven enormemente afectadas si estas bases de vida siguen en franco deterioro.

Hay soluciones que se pueden establecer de inmediato. Como es un procedimiento común en muchas partes del mundo, y los moradores de Las Delicias aceptarían que el Estado les vendiera  a crédito terrenos y materiales de la construcción, y ellos construirían sus viviendas. Otra opción práctica e inmediata sería que el Estado compre viviendas a los propietarios que venden, y que las transfiera en crédito blando a estos necesitados, en este caso sería un subsidio tan humanitario como lo es la salud y la educación públicas, incluso dándoles sustento civilizado.

Explicamos a los funcionarios con los que nos entrevistamos que contamos con especialistas dispuestos a formalizar un estudio arquitectónico del lugar, para modificar ese modelo de cuarterías y transformarlo en apartamentos más confortables, convirtiendo el Albergue en una pequeña pero apropiada comunidad, con área de esparcimiento y recreación.

Por este motivo hacemos un llamado de colaboración en bondad y conmiseración a todos los que visitan nuestra página, enviándonos propuestas de soluciones o la ayuda que tengan a bien procurar. Reiteramos que nuestro objetivo es únicamente conectar a donante y necesitado, sin carácter de intermediario permanente, sólo provisional.  La ayuda que se reciba pedimos que sea legal y  transparente entre el emisor y el receptor directo de esta ayuda, todo lo cual  será publicado en esta página.

 

Ojalá pudiéramos participar en la búsqueda de soluciones…
Le nombran “Las Delicias” al albergue ubicado en el barrio La Solita, en el municipio Arroyo Naranjo. Pero el nombre difiere de la realidad en que viven los moradores allí.
Los problemas más críticos son: hacinamiento familiar, escasez de agua potable, poca higiene ambiental…
Estas sociedades se catalogan como Comunidades de Transito, porque los moradores vienen a residir por un tiempo determinado de 3 o 5 años, y luego algunos llegan a permanecer 20 años y más.
Son personas a los que se les derrumba el hogar, o simplemente no tienen donde vivir, entonces el Estado le da un local donde guarecerse, y con el tiempo lo que fue una solución temporal se vuelve un calvario permanente.
En Las Delicias conviven un promedio de 80 núcleos de familias, y existen núcleos conformados por unos 10 miembros, habitando un local de 6 metros de largo por 3 de ancho, que en proporción a la dimensión únicamente debería ser ocupado por un matrimonio.
La mayoría de los habitantes de Las Delicias quieren una viviendo en otro lugar. En las circunstancias en que se encuentra la economía nacional es poco menos que imposible este reclamo. Sin embargo, otras soluciones pueden hallarse. Y para hallarlas y volverlas realidad se brinda humildemente el Club de Amistad Cuba-USA.
Referente a Las Delicias continuaremos informando…

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